¡RESULTADOS DEL CONCURSO!

¡Buenas! Hoy celebramos el famoso día de los enamorados, San Valentín, y a más de una le vamos a dar un regalo, pues vamos a anunciar los resultados del concurso Literario!!! =D

Los regalos vendrán en cosa de 3 días, pero por ahora anuncio a las ganadoras:




  • PRIMER PREMIO: La Ilusión. Autora: Macarena Avilés.

El relato de Macarena Avilés, "La Ilusión", que ha sido premiado como el mejor de todo el concurso. El texto en sí es fascinante, pero en mi opinión, como jurado, lo mejor es el final, impactante. ¡Felicidades Macarena



La Ilusión.
Algunas tardes, Andrea, íbamos a un bosque de coigües. Siempre inquietos y susurrantes. Los mirábamos, les sonreíamos y nos preguntábamos si escuchaban nuestras palabras de cariño. ¿Te acuerdas? ¡Que buenas amigas éramos, Andrea! Tu madre, la más amada amiga de la
mía. Te hacía trajes con telas que jamás nos hubieran permitido usar para
jugar. Para esas ocasiones teníamos vestidos resistentes, a cuadritos, que pudiéramos ensuciar sin cuidado. Recuerdo que mi madre me reñía cuando llegaba tarde a mi casa. ¡Ella no
podía imaginar cuánto nos divertíamos! ¿Recuerdas cuando corríamos por
todo el campo, gritando y riéndonos, despreocupas del tiempo y de los horarios establecidos por nuestra madre? ¿Recuerdas esas tardes en que íbamos al
lago y nadábamos hasta que la luna aparecía en el cielo? ¿Lo recuerdas?
Siempre me pregunté si cuando fuésemos adultas nos acordaríamos de esos
días tan fabulosos. Ahora respondo con certeza y convicción que sí. Traigo a
mi memoria cada día los recuerdos de mi infancia perdida para siempre.
Te admiraba, Andrea. Quería ser como tú. Eras tan alegre, tan
despreocupada. Vivías el presente. No te lamentabas del pasado ni te
preocupabas del futuro. Yo, en cambio, era tímida y temía los retos de mi
madre.
Mi madre… No te soportaba. Te encontraba insolente, demasiado altiva. Te
detestaba porque no soportabas la rutina y ella vivía en la monotonía. Creo que
opinaba que actuabas como si todos, excepto tú, fuesen unos insectos. Me
decía que no me dejara dominar por ti. Estaba preocupada. No quería que tú
influyeras en mi carácter. Siempre que yo llegaba con el cabello desordenado o

con alguna yaga se enfurecía y me encerraba en mi habitación y la escuchaba
llorar en su alcoba, rogando al Todopoderoso que cambiara mi carácter.
Recuerdo que mi madre no permitió que terminara mis estudios. Me dijo que
ya había aprendido a leer y escribir y las cuatro operaciones matemáticas. No
necesitaba nada más. Además, mis compañeros de clases no me estimaban.
Se separaban de mí apenas me veían. Tú eras la única que estabas conmigo,
todo el tiempo. Fuiste mi mejor amiga y te quise más que a mi misma.
Una vez fui al médico, ¿te recuerdas? Fue una época en que no me visitaste
mucho. Me aburrí, me entristecí, me sentía vacía. Y un día regresaste y
nuevamente fui yo misma.
¿Recuerdas cuando íbamos al río y nos apoyábamos en el puente y
observábamos el bote medio hundido? Siempre había mariposas revoloteando
por allí. Una vez atrapaste una y la mataste sin intención. Lloraste durante
horas y me decías que no podrías entrar al cielo por asesina.
Un día, Andrea, un domingo, llegaste con un traje rosado claro. Quedé
deslumbrada. Nada podía ser más semejante a un hada que tú con ese vestido
en aquel bosque. Esa vez entre los coigües, Andrea, sentí envidia y no fui feliz.
Los árboles parecían los mismos, pero no eran iguales a los de ayer. Yo
tampoco. No pude, en toda la tarde, quitar la vista de la suave tela. Tu vestido
no servía para jugar y tú lo cuidabas como una señora mayor.
Nos sentamos en el prado y apoyaste tus manos en el vestido. Yo lo toqué y
quedé atónita ante la elegancia del material. Era la primera vez que usabas
algo así. Te odié. Yo era humilde, sin dinero para comprar juguetes ni mucho
menos un vestido como el tuyo. Y tú, mi más amada amiga, llevabas el más
hermoso de todos.

Se lo dije a mi madre. Nuevamente me miró asombrada y preocupada. Llamó
al médico. No entendí por qué lo llamó. El hombre llegó y me hizo unas
preguntas que no logro conmemorar. Me dieron unas pastillas para la influenza.
Me sentía mal, con fiebre. Durante tres días no me visitaste, pero no te extrañé.
Cuando me recuperé, volví al bosque de coigües, sola, sin ti, y lo odié. Toda
esa belleza, todo ese resplandor había sido reducido a escoria por tu vestido
rosado claro.
Apareciste tan de repente que me sobresalté. Hablamos largo rato. Te conté
sobre mi enfermedad, sobre las preocupaciones de mi madre, pero no dije
nada sobre mi envidia, sobre el rechazo que sentía crecer dentro de mí hacia ti.
No sospechaste nada y a medida que los días trascurrían volví a quererte tanto
como antes, pero no podía dejar de pensar en ese vestido.
Andrea, ¿por qué conociéndonos tanto y habiendo pasado largos días juntas,
lo que recuerdo claramente es la nostalgia de esa tarde? ¿Por qué, después de
tantos años, sigo pensado en ese vestido, en ese día, en ti disfrazada de hada?
¿Por qué siempre que veo un vestido rosado claro me lo compro? Tengo más
de veinte y cada día del mes uso uno distinto, un diseño diferente, pero el
mismo color, la misma esencia.
Doce años después, acodada sobre otro puente, vi un bote al atardecer. Por
un segundo, me sentí pequeña, de rizos oscuros y traje a cuadritos. Pasó una
mariposa, dejando caer su sombra sobre el costado de un bote. En ese
momento recordé una frase que dijiste, doce años antes, cuando vimos juntas
algo parecido. Sonreí. Miré a mí alrededor y vi a cuatro personas que
caminaban desorientadas por el campo, mientras una mujer anciana intentaba
hacer una casa con las hojas de los coigües. Sentí pena por ellos. ¡Pobres

criaturas! ¿Acaso tenían un motivo por el cuál vivir? ¿Acaso estaban
conscientes de que parecían idiotas actuando de forma tan excéntrica? ¿Acaso
no podían percatarse de que no eran bienvenidos en la sociedad? ¡Lástima por
ellos! ¡Que Dios se apiade se sus almas! ¡Que Dios los proteja!
La mariposa dio una vuelta en el aire y volvió a proyectar su sombra sobre el
bote. Reí fuerte y repetí esa frase que dijiste, tantos años antes, en voz alta:
-La aterradora sombra de la mariposa, cubre el bote muerto.
Solté una carcajada y me volví hacia mi acompañante, un muchacho que
acababa de acomodarse mi lado. Porque ¿sabes una cosa, Andrea? Cuando
eres una mujer hermosa y estás vestida con un magnífico vestido de seda color
rosado claro y tienes una sombrilla y unos guantes y un sombrero de última
moda, te puedes reír de todo y de nada. Te puedes reír de algo gracioso o
aburrido. Nadie te puede cuestionar.
-Daría cualquier cosa por saber que la coloca tan contenta- dijo entonces ese
muchacho- Cuénteme, por favor.
¡Mira que complicado, Andrea! ¿Cómo contar algo tan estúpido? Demasiado
difícil, ¿no te parece? Tal vez debería haber dicho: “Hace doce años, una
tarde…” No, más bien: “Se trata de mi mejor amiga… en realidad es de un
vestido” Complicado, ¿no es cierto?
Además, ¿por qué iba a contarle una anécdota tan personal a un completo
extraño? Pero en mi infancia aprendí mucho de ti. Aprendí a no tener miedo a
hablar. Aprendí a velar por mis opiniones. Aprendí a responder sin sonrojarme.
Pero aquel muchacho me intimidaba. No podía parecer comunicativa ante él.
-No es nada- dije.

Me observó atentamente. Yo lo miré con curiosidad. Tenía unos ojos azules,
idéntico a los tuyos. Su cabello estaba peinado hacia atrás y era negro como el
azabache. Muy buen mozo, aunque era parecido a ti.
Sonrió, negó con la cabeza lentamente y murmuró:
-No me mienta. A usted le alegró un recuerdo y por la intensidad con que lo
observa percibo que se trata de un bote medio hundido. ¿Un recuerdo de su
infancia, tal vez?
¿Te das cuenta de lo acertado que era, Andrea? ¿Cómo era posible que
adivinara así de rápido el producto de mi risa? No me conocía, no te conocía,
no nos conocía. Era un extraño y sin embargo podía mirarme y comprender
que historias pasaban por mi mente. Lo miré admirada.
-Disculpe, ¿cómo es su nombre?- pregunté, viéndolo en realidad por vez
primera.
-Adolfo.
Ese era el nombre del muchacho, Andrea, al que vi por primera vez esa tarde,
sólo porque tú, doce años antes, habías ido a un bosque de coigües con un
vestido rosado claro.
La anciana se acercó a nosotros y sacó una de las hojas del árbol. La miré feo.
No quería que nadie nos interrumpiera. Me contestó con una mirada que me
recorrió desde la punta de los pies hasta mi cabeza. Alcé mis cejas de manera
tan altiva que terminó por irse. ¡Todas esas cosas las había aprendido de ti, mi
amada Andrea!
El joven continuaba con sus ojos fijos en mí. Me puse nerviosa. ¡Hacía cuántos
años que no sentía que mis mejillas enrojecían! Desvié mi vista e intenté
concentrarme en el crepúsculo. Él no dejaba de mirarme.

-Espero que no olvide fácilmente mi nombre, señorita- dijo entonces.
Me volví para observarlo. Me pareció sincero y un poco triste.
-Adolfo…- dije y me sentí la mujer más feliz del mundo al decir ese nombre-
Adolfo…- y repetí por primera vez un nombre que invocaría no sé que cantidad
de veces, Andrea.
Él sonrió. Esa sonrisa me cautivó. Supe entonces que no podría vivir sin él.
Sonreía como tú, mi querida amiga. Sonreía como yo, mostrando los dientes de
arriba y ocultando los de abajo.
Muy lentamente, el muchacho desapareció ante mis ojos. Me sentí
consternada. Lo busqué con la vista y no pude encontrarlo. Las lágrimas
acudieron a mis ojos. Quise gritar, pedir ayuda. ¿Dónde estaba mi admirable
muchacho?
Al volver la vista al lugar donde había desaparecido, vi a una mujer de delantal
blanco que caminaba hacia mí a paso rápido. Era una mujer a la que yo
odiaba. Siempre me obligaba a entrarme y a tomar pastillas asquerosas. Me
iba a llevar dentro. Y yo no quería entrar. No quería. La odiaba y odiaba ese
lugar.
Me miró con cierta ternura. Me tomó del brazo y susurró:
-Es hora de tus medicamentes. Vamos dentro, Andrea.

Macarena Avilés.
  • SEGUNDO PREMIO: Rutinas. Autora: Cristina Coll

Una historia preciosa, que mezcla elementos realistas como pueden ser las rutinaria vida de una adolescente española con otros de ficción, como el misterioso joven, X. Me ha encantado este relato, y también el otro que presentaste. ¡Felicidades Cristina!


Rutinas
Las rutinas nos envuelven, nos atrapan como si de niebla se tratase. Hacen
que cada día se sumerja en la monotonía, y que no merezca la pena
levantarse de la cama porque nada nuevo ocurrirá. Las rutinas son la cárcel de
máxima seguridad del mundo, y para algunos es la garantía de que están
vivos. Salvación y perdición, las rutinas son sólo rutinas.

Hoy es un día como otro cualquiera, y Laura abre los ojos, con un bostezo y sin
ganas. Se incorpora, desperezándose, y, procurando hacerlo con el pie
derecho por si acaso, baja de la cama. No tiene ganas de despertarse, ni de ir
al instituto. Tampoco le motiva ver a sus amigos, porque estarán igual que
siempre, ni siquiera escuchar su canción favorita en el autobús, ni tampoco ver
a ese chico que se sube dos paradas después. Todo eso es siempre igual, y
ahora para ella levantarse no supone ninguna motivación. Pero aun así lo hace,
quizás porque sabe que es su deber, o quizás porque tiene claro que no puede
escapar de las rutinas.
Se dirige al cuarto de baño con los ojos aún cerrados. Se echa agua por la cara
para despejarse un poco, y se arregla los rizos que forman su pelo con la
mano. Luego se viste: un jersey morado de rombos y unos vaqueros grises.
Ese conjunto era su favorito, pero ya no le entusiasma.
Después de eso va a la cocina, y se toma un cuenco de cereales y un yogur
líquido. Siempre desayuna lo mismo, y por eso está harta. Al principio tomarlo
era un ritual, pero ahora se ha convertido en una maldita rutina, que la persigue
y le llena los días de monotonía. Qué asco de vida. Su odio hacia las rutinas ha
provocado que ya no le ilusione vivir.
Sale de su casa, con el mp3 en los oídos. Sabe que tiene que cambiar las
canciones, porque ya le aburren. Pero sabe que cuando meta las nuevas no
tardarán en aburrirle también. Por eso no se molesta en hacerlo. Se dirige a la
parada del autobús, tratando de pensar en algo. Recuerda la frase que le
escribió en su fotolog un joven desconocido que se dedicaba a escribir
reflexiones filosóficas en las páginas de la gente. En su curso no se hablaba de
otra cosa. Le llamaban simplemente x.
La tarde anterior x le había escrito a Laura un extraño y breve mensaje: “
Si el
mundo se acabara mañana, ¿qué me dirías hoy?”
Ella había estado pensando
en ello. ¿Qué pasaría si se acabara el mundo? ¿Qué haría ese supuesto último
día de la Tierra? ¿Seguiría las rutinas de siempre, o por el contrario se liberaría
de ellas? Tanto lo había pensado, y tantas ganas tenía de liberarse de su
cárcel personal que había llegado a desear esa situación.
Va caminando, falta poco para llegar a la parada, cuando de repente cruza la
calle sin mirar. Y cuando lo hizo ya era tarde: un Mercedes se aproxima hacia
ella, perdiendo el control. No frena, pues no le da tiempo a hacerlo. Impacta
contra ella, limpiamente, y antes de que la sensación de dolor llegue a su
cerebro, ella ya está en otro lugar.


Si el mundo se acabara mañana, ¿qué me dirías hoy?”
Al día siguiente aparecen dos mensajes, que aparentemente no tienen relación,
pero realmente están interconectados. El primero es una noticia en un
periódico local: “Muere atropellada estudiante de 16 años mientras se dirigía al
instituto”. El segundo es una nota en un fotolog sin dueño: “
Para liberarnos de
la rutina hay que dar un paso adelante. Tu cárcel ya es historia
”.

Laura abre los ojos, y lo primero que ve es un rostro de un chico que le resulta
enormemente familiar.
-¿Dónde estoy?
-¿Qué importa eso? –Le responde el joven-. Algunos lo llaman cielo, otros,
simplemente eternidad. Pero lo único importante es que ya eres libre. Como
yo. Somos especiales, Laura, somos dueños de nuestro propio destino. Y
ahora también del de otros, que no están conformes con el suyo.
-¿Quién eres? – le pregunta ella, confusa. Aunque no tiene miedo, pues la
presencia del chico es tranquilizadora.
-Llámame x.

Cristina Coll

  • TERCER PREMIO: Mahira. Autora: Isabel García

Un escrito corto, pero que me gustó desde el primer momento en que lo leí. Logras captar con tus palabras trabajadas y tus descripciones toda la atención del lector, y sé con certeza que con esa habilidad llegarás muy lejos. ¡Felicidades Isabel!


Mahira
Mahira se concentró, levantó los brazos colocándolos sobre su cabeza, cerró los ojos y
comenzó a bailar.
Iba vestida de naranja, con ropas de aspecto oriental, típicas de las bailarinas del vientre
como ella, y con unas sandalias doradas. Su esbelta figura se movía ágil entre los
cojines y las alfombras con dibujos exóticos y colores dorados y naranjas, a juego con
su ropa. Las finas cortinas semitransparentes, de color naranja también, impedían que el
olor a incienso saliese de la habitación, que tenía las paredes llenas de tapices con
bordados increíbles. Su pelo negro y rizado caía en cascada sobre sus hombros, y le
llegaba hasta la mitad de la espalda. Su piel morena contrastaba con sus labios, rojos y
carnosos. Los delicados rasgos que formaban su cara parecían perfectos, y sus
penetrantes ojos negros, con un halo de color violeta alrededor de la pupila, tenían un
brillo de inteligencia. Llevaba brazaletes, tobilleras y pendientes de oro. Pequeñas
lámparas de aceite iluminaban la estancia, y un músico con bombachos, cinturón dorado
y turbante tocaba el sitar en una esquina, como si no estuviese, dando la impresión de
que la música salía del aire. Los graciles y sinuosos movimientos de Mahira, la gran
bailarina y aventurera, terminaban de crear una atmósfera de sueño oriental.
De pronto se oyeron unos gritos. Del pasillo venía ruido de pasos y voces asustadas.
Unos hombres armados entraron en la sala, tirando las lámparas de aceite y rajando las
cortinas, los tapices y los cojines, cuyas plumas revoloteaban antes de caer al suelo. Al
salir, arrastrada por los dos hombres, Mahira vió cómo las lámparas hacían arder las
telas rotas.
Rápidamente, con un ágil movimiento que los hombres no se esperaban, Mahira soltó
sus manos de las suyas, que mantenían aprisionadas sus muñecas. Se agachó
esquivando el puñetazo de uno de ellos, y con un golpe en los pies hizo que perdiese el
equilibrio.
Corrió por el pasillo alfombrado hasta llegar a un amplio ventanal, con el cristal roto,
seguramente por los invasores. Silvó fuerte, con dos dedos en la boca y, unos segundos
después, saltó.
Calló sobre su yegua, Estrella, una purasangre blanca como la nieve, con las crines
plateadas, que se había acercado al oir el silvido. Algunos la llamaban “el unicornio”,
debido a su color.
- ¡Hiá!- con este grito, Estrella se puso en marcha.
Galopando por las calles de la pequeña ciudad de Mihrab Hasún, Mahira escapaba,
alejándose del palacio en el que había pasado las últimas cuatro semanas, mientras
trataba de no aplastar bajo los cascos de Estrella a la multitud de personas que acudían
al mercado... No vió que un hombre con una capa negra, la capucha tapándole la cara y
una larga espada al cinto la seguía a caballo...
- ¡Mara! ¡Tienes que irte al instituto!
- Sí, mamá...- Mara abrió los ojos.
Ya no era Mahira, la exótica y bella bailarina, valiente, aventurera, que huía de sus
enemigos, y que ella había inventado para huir del aburrimiento. Ahora era solo Mara,
una insignificante estudiante de Madrid, con una vida normal, una familia normal, un
colegio normal... Y con pocos amigas y menos amigos... Tenía el pelo negro, rizado.
Los ojos negros con el centro violeta y la piel morenita. Era alta y delgada. Podía
parecer igual a la Mahira de sus sueños... Pero le había tocado una época en la que no se
describía con tanta poesía. Una época donde la vida se reducía al intituto, donde no
pasaba nada emocionante. Se levantó, dispuesta a volver a la rutina y olvidar sus
sueños...
Hasta la próxima vez que tuviese tiempo para pensar...

Isabel García

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Bueno, pues esos son los tres relatos ganadores. Como ya he dicho, los premios vendrán más tarde, en cosa de unos días, porque los estamos preparando, pero muchísimas gracias a todas por vuestra colaboración.

¡Feliz San Valentín!

Descargar "A orillas del río piedra me senté y lloré"


¡Buenas! Llevaba de nuevo mucho tiempo sin subir nada... esto no puede ser.. XD

Buenas noticias! Para el concurso de relatos que finalizará el día 14 de Febrero (San Valentín), ya hemos recibido 5 relatos. Muchas gracias a todas por vuestra colaboración, Isa, Patri, Cris, Mª del Carmen y Macarena ^^ Vuestros relatos eran geniales. ¡Y aún esperamos muchos más!


Hoy os traigo la descarga de un libro de Paulo Coelho: A Orillas del Río Piedra me senté y Lloré.


Narra la historia de pilar, una chica de Zaragoza que se reencuentra con su amigo de la infancia, y también primer amor tras once años. Ella ya tiene construida su vida, prepara sus oposiciones, busco al hombre de su vida con el que convivir y tener hijos; lo tiene todo perfectamente programado. Él en cambio ha viajado por el mundo, se ha metido en un seminario un tanto especial, y tiene un don.
Cada uno tiene una vida distinta, pero el reencuentro va a cambiar eso, va a conseguir que sus vidas se unan en una misma misión, cumplir sus sueños, vivir su amor.


Bueno, para descargároslo, simplemente seguid este link:



¡Dew, y ya nos leemos!

Novedades!!

¡¡Hola!!

Isabel nos ha enviado ya su relato para el concurso, y es muy bonito, pero necesito más!!!
Espero los vuestros ^^

1º Concurso de Universo de Papel

¡¡Hola!! Siento haber estado tanto tiempo sin actualizar. En mi defensa alegaré que primero estaba de viaje, y después, desde el miércoles, comenzaron otra vez las clases...
Pero bueno, ahora otra vez es fin de semana, y tengo tiempo para no abandonar esto... XD

Para celebrar que el blog va ganando actividad poco a poco, y que llevamos 41 días en funcionamiento, si no me equivoco XDD, organizo un concurso de Literatura. Dejo las bases:

  1. Podrá participar cualquier persona sin distinción de nacionalidad, hasta los 18 años.
  2. La temática del concurso es de relato corto. (para ser generosos dejamos un máximo de 7 páginas y un mínimo de 1)
  3. En todos los relatos deberá aparecer como mínimo una vez la palabra "Rutina".
  4. Tenéis de plazo hasta el 14 de Febrero, día de San Valentín.
  5. El jurado (yo ^^) escogerá los tres mejores relatos, y habrá un primer premio, un segundo y un tercero.
  6. Los relatos que no ganaron serán también mostrados aquí, con un link de descarga para quien quiera leerlos.

Enviadme todos los relatos a mi email ( carmen9coll@hotmail.com ) poniendo de título del mensaje "Para el 1º Concurso", y añadiendo además de tu texto tu nombre, país y edad.

¡Espero leer muchos relatos!

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

... Y un próspero 2009. ^^

Desde Universo de Papel os deseamos a todos nuestros fieles lectores una Feliz Navidad. Y bueno, ya llevamos 25 días con el blog, que lo creamos el 1 de Diciembre...

Que os lo paséis genial en estas fiestas, que tengáis muchísimos regalos y que leáis mucho, que no tenéis excusa estando en vacaciones!!!

Merry Christmas XD

Descargar "Medianoche"


¡Muy buenas! Siento haber tardado tantísimo en postear, pero he estado muy ocupada últimamente. Bueno, ya estamos de vacaciones, desde hace unos días ^^

Tal como os prometí, aquí is traigo el link de descarga del libro Medianoche, una novela de vampiros de la autora Claudia Gray. Espero que os guste.



Un internado donde nada es lo que parece.
Dos jóvenes atraídos por una fuerza magnética.
Un secreto oscuro y peligroso.
Y una única certeza:
Entregarse al amor es jugar con fuego…


Podéis descargároslo desde el siguiente link:


http://cid-2bfcb822a5c6354d.skydrive.live.com/self.aspx/UniversoDePapel/Claudia%20Gray%20-%20Evernight%2001%20-%20Medianoche.pdf


Y bueno, ahora una novedad: El primer concurso del blog está por llegar. Lo descubriréis en 2009.. jeje, aún queda un año XD


¡Nos leemos y releemos!

Noticias Literarias de Diciembre 08

¡Hi! Ya queda menos para acabar este año lleno de páginas y letras. ¿Y qué mejor manera de dar por acabado el 2oo8 que con alguna que otra noticia literaria de esta época? Concursos Navideños, estrenos de libros... estamos en una buena estación para organizar miles de proyectos. Y aquí te los adelantamos todos. ^^

Pues sí, como leéis, en España (más concretamente en la ciudad de Madrid) se celebra el XXXII Salón del Libro Infantil y Juvenil. Abrió sus puertas al público ayer día 15, y lo tendremos a nuestra dispusición hasta el 11 de Enero. El tema de este evento es "Leer la noche". Para más información, pulsad el enlace.

Para leer las bases de este concurso navideño, simplemente pulsad el enlace.

¿Ya no sabes qué leer estas vacaciones? Te recomendamos una pequeña recomendación de libros imprescindibles esta navidad:

-> Última Llamada: Tim Bolwer.

-> Medianoche, Claudia Gray.

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Bueno, eso era. Y hablano de Medianoche.. tengo preparada una sorpresita para vosotros: La descarga de ese libro, el primero de una saga nueva de vampiros, a lo Crepúsculo, pero con un toque.. diferente... ¡Ya lo veréis!

Una última cosa... para celebrar el 2009 a lo grande estoy organizando el primer concurso del blog, de relatos.. así que.. ¡Iros preparando!

¡¡Nos leemos!!